La FIFA gana batalla para meter en cintura a los agentes del fútbol

Teniendo en cuenta lo que representa y los efectos propios del mercado, los agentes empezarán a sufrir las regulaciones de los entes organizativos

En el fútbol existen muchos abordajes adicionales al simple juego, motivo por el cual el ente principal rector de todos sus estatutos, FIFA, ha empezado a trabajar con organismos oficiales de los estados para garantizar ciertas equidades. Y el mejor ejemplo lo ponen los agentes o representantes de jugadores, que según se ha podido comprobar se llevan mercado a mercado cifras estratosféricas producto de las comisiones sin control que tiene este punto.

Por ello el Consejo de Europa ha intervenido como hiciera hace poco el Parlamento Europeo para decidir controlar fiscalizando las ganancias netas de cada uno de estos personajes. ellos lo han llamado como un control y limitación de pagos, que debe quedar legislado para evitar controversias a futuro. La asamblea ha manifestado su interés y ha asociado todo a reforma del sistema de transferencias donde se incluyen los agentes liderado por la FIFA. Allí aspectos como: garantizar la transparencias de los traspasos, cubriendo los vacíos de fondo, rebajando la inestabilidad en los contratos, la especulación y por último restringir limites de honorarios a todo el que se dedique a comercializar jugadores.

Esto al tiempo se conjuga con la reglamentación uniforme a nivel mundial para evitar distorsiones en el mercado internacional de transferencias. La asamblea de hecho le ha dado potestad a la FIFA para empezar a reglamentarlo, entendiendo que los justificantes sean razonables. Por eso tanta relevancia en la cámara de compensación, la creación de un sistema de licencias para los agentes y la fijación de límites a las comisiones de los agentes.

Gianni Infantino ha ganado una de las batallas contra los agentes en el fútbol

Un duro golpe a la economía descontrolada de los agentes revoluciona la actualidad del fútbol

El consejo de estado se ha pronunciado y entendiendo que establecen la defensa, protección y promoción de los derechos humanos es algo que se cae por su propio peso. En el fútbol las cifras han llegado a limites jamás pensados, que para una economía en decadencia son motivo o fruto de distintos escenarios de disputa reglamentaria. Momento para la regulación, y quizás un cambio de orientación en un tema que en lugar de volverse orientativo, se ha vuelto demasiado polémico.

Aunque esto no tiene en nada que ver con los precios de los futbolistas según su valorización. Seguramente los clubes seguirán blindando su patrimonio pero respirando en la medida que van a ahorrar cifras relevantes a la hora de cumplir con el protocolo de compromisos.

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