El pufo de los indefinidos discontinuos en la reforma laboral

Sigue andando la polémica por ciertos ajustes de la reforma laboral como deja ver un sector de la oposición

Los indefinidos discontinuos como bien se remarca en la reforma laboral que entrará a aplicar este nuevo 2022 es para muchos la trampa sobre la mesa que tiene la nueva ley de trabajo que hará en la teoría, un movimiento en favor del sector empleado. Considerado un pufo, tiene ciertos condicionantes que lo único que logran es maquillar un poco lo que debería haber cortado de raíz, sin solucionar nada en el trasfondo y manteniendo las dudas acerca de la transparencia del estado a la hora de brindar garantías.

Ese modelo establece que bajo el formato de indefinidos, todas las personas que se acojan lo único que van a lograr es mantenerse en la austeridad laboral, trabajando estacionalmente, y luego facturando un porcentaje proporcional cuando cesen sus actividades. En efecto es la temporalidad en esencia, solo que expuesta y vista de otra manera, para mantener índices estadísticos altos y hacerle ver a la comunidad que se ha solucionado el problema.

Quizás por eso vienen tantas críticas desde el PP, y la comunidad de Madrid haya hecho tanto énfasis como ha mostrado Isabel Díaz Ayuso. Al final el cuestionamiento viene desde la moralidad y la forma de hacer política para incluir a los sindicatos y a los autónomos en algo que a simple vista se ha manipulado a placer. Y es que si bien hasta el año 2020 este modelo situaba a 370.000 españoles trabajando bajo ese modelo, se cree que 2022 multiplique ese número, agudizando el problema.

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Los sectores de trabajo acuerdan un re ajuste en la reforma laboral para 2022

Objetivos del gobierno a corto plazo con este modelo de empleo

Se cree que al duplicar los números de personas en este ejercicio, el estado quiere que el modelo se expanda a la prestación de servicios y las sub contratas. Y que su uso se generalice en las empresas de trabajo o mejor conocidas como ETT. Eso logra que se legalice la modalidad de contratación como fijos discontinuos dejando a merced de otras compañías sus servicios cuando sea necesario bajo un punto de vista generalmente conveniente.

Así, este modelo de los falsos trabajadores indefinidos en el país se extienda en cifras que van por arriba del millón de personas. Una trampa del manejo de los recursos, y la aplicación de leyes que recién va saliendo a la luz. Lo que no deja de ser una inquietud el por qué el estado, o Ejecutivo, sigue presionando por la entrada en vigencia de este modelo cuyo sentido está sobrevalorado por gestión propia e imposición a la gente.

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