Escasa ocupación en la Playa de Benalmádena: el consumo empieza a pinchar

La Playa de Benalmádena, uno de los rincones más apreciados de la Costa del Sol, luce este verano una imagen desconcertante: un 90% de las hamacas vacías, apenas unos cuantos bañistas disfrutando del sol y del mar, y los comerciantes locales que reportan ventas mínimas de productos refrescantes. Este panorama resulta inusual incluso en tiempos de pandemia. Pero, ¿qué está sucediendo realmente?

Un descenso inesperado en la afluencia de turistas

El encanto de Benalmádena siempre ha radicado en su clima privilegiado, sus hermosas playas y su vibrante vida nocturna. Sin embargo, este año, la escena ha cambiado radicalmente. Los vendedores locales de refrescos y cervezas se quejan de las pocas ventas que realizan. Mencionan que este año están vendiendo mucho menos que en años anteriores, incluso comparándolo con los peores momentos de la pandemia.

Uno de los vendedores de hamacas, que ha presenciado numerosos veranos en esta playa, confiesa que nunca había visto un fenómeno como este. Las hamacas, que suelen estar reservadas con semanas de antelación, permanecen desocupadas en su gran mayoría.

¿Cuáles podrían ser las causas?

Ante este escenario, es inevitable preguntarse: ¿Por qué no se habla de esto en las noticias? ¿Cuál es la razón de este fenómeno tan extraño? Las causas pueden ser múltiples y variadas, aunque ninguna ha sido confirmada oficialmente.

En primer lugar, la incertidumbre generada por la pandemia y sus constantes altibajos pueden ser un factor importante. Aunque España ha avanzado significativamente en la vacunación, y la situación ha mejorado, la aparición de nuevas variantes y el temor a una nueva ola pueden estar desanimando a los turistas.

En segundo lugar, la crisis económica derivada de la pandemia podría estar afectando la capacidad de muchas personas para permitirse unas vacaciones. A esto se suma el hecho de que muchas empresas han reducido salarios y horas de trabajo, lo que ha mermado el poder adquisitivo de los ciudadanos.

¿Qué consecuencias tiene esto para la economía local?

Esta situación tiene consecuencias muy serias para la economía local de Benalmádena, donde el turismo es uno de los principales motores económicos. Los pequeños comerciantes, cuyo sustento depende en gran medida de las ventas que realizan durante los meses de verano, se encuentran en una situación de incertidumbre y temor ante la falta de clientes.

Por otro lado, la baja ocupación de las hamacas también supone una disminución considerable de los ingresos para los encargados de su alquiler. La falta de ocupación de estos elementos, tan característicos de las playas españolas, es un claro indicativo de la disminución de la actividad turística.

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