Uso inteligente del CO2 permite encontrar vías energéticas novedosas

A través de un proceso sistemático, filtrar el aire del dióxido carbono podría traer favorabilidad al futuro de las energías renovables

Investigaciones recientes han derivado en la afirmación que la captura directa del aire, podría facilitar medios rigurosos para extraer energía. La separación de elementos como el CO2, hasta ahora contaminante, proporcionaría una muestra directa de lo que ha resultado de la investigación, sabiendo que puede ser usado para la creación de energías sintéticas que podrían dar vida a diversos sistemas impulsados por el mismo concepto. Ejemplos hay muchos, y es por eso que se le ha dado tal importancia.

Actualmente el CO2 es usado para labores tan simples como carbonatar toda bebida que se encuentra en un refrigerador. Produce aquellos combustibles sintéticos con bajo índice de emisiones, produce el urea para la fabricación de fertilizantes, materiales plásticos más desarrollados, preservación de alimentos, todo sistema de refrigeración, en el tratamiento del agua corrigiendo el PH y el pulido de de sus materiales. La clave está en su separación del medioambiente, y los retos que eso supone por los costes y las altas demandas energéticas.

Bajo esa premisa, la reducción del coste de producción es en este momento el principal foco de atención. Se han permitido a implementar las tecnologías DAC, que operan desde 1999 en el escalado tras la separación de las partículas. El tema es que las concentraciones de CO2 en el ambiente son muy mínimas, en relación de 400 partes por millón. Por lo que requiere de mayor esfuerzo al momento de su intervención, que podría estirarse en los costes y hacerlo inviable. Por ahora se trabaja en dar solución a este tema, pero ya tienen en marcha ciertos elementos que pueden dar un paso al frente.

CO2 como vía de energía aplicada a futuro

¿Cómo funciona el método propuesto para el uso inteligente del CO2?

Al tener concentraciones tan bajas, lo primero que ha surgido es el procesamiento de enormes cantidades de aire, que significan al tiempo una demanda energética importante. Pero en esencia el CO2 lo que hace es anclarse al sistema de filtración y regenera su material. A partir de ahí, Estados Unidos ha dado paso a la implementación de programas para poder realizar el proceso que minimizan sus costes de los 100 dólares o menos por tonelada procesada.

De esa manera están rigiéndose por las vías ejecutadas, y permiten que sea absolutamente razonable el hecho de dar movilidad a la idea. Unja inversión de más de 3.500 millones de dólares ya está en marcha para la creación de plantas en captura directa del aire. Un paso relevante y al cual pretenden darle solvencia para dejar de depender de las energías acumuladas que en este instante tienen al mundo entrando en niveles históricos de inflación.