Personal shopper inmobiliario el nuevo grito para comprar piso

Ante las dificultades del sector en estos tiempos de pandemia emerge la figura de un asesor que puede salir más que rentable

El sector inmobiliario está sufriendo mucho con la crisis del Covid-19. Es evidente que las consecuencias económicas de la pandemia son devastadoras. Comprar o invertir en el mercado inmobiliario tiene dos vertientes muy diferencias. Por un lado es una gran oportunidad de encontrar precios más que competitivos. Por otro, la inseguridad económica y laboral hace que suponga una muy mala idea lanzarse a grandes inversiones.

Con esta situación tan crítica, se hace necesario contar con algún tipo de asesoramiento en la materia. Si ya es difícil comprar una casa en cualquier momento, no digamos en una situación de crisis, de incertidumbre laboral y con riesgo al contagio de un virus que está ahí y se ha dejado la vida de miles de personas.

Personal Shoppers
La figura del personal shopper inmobiliario irrumpe con fuerza

Personal shopper inmobiliario

Para luchar contra todas estas desavenencias, ha irrumpido la figura del personal shopper inmobiliario. Su asesoramiento puede resultar decisivo a la hora de comprar una vivienda y tiene múltiples ventajas. La primera y más importante que conoce el terreno y se sabe todas las trabas legales.

Pero además nos evita exponernos al contagio del coronavirus, ya que reduce en un 85 por ciento el número de visitas necesarias debido a sus conocimientos sobre el mercado y el parque de viviendas, evitando desplazamientos innecesarios al comprados. Y otra de las claves: es capaz de reducir considerablemente el precio de salida de un inmueble.

Más que rentable

La figura de un personal shopper inmobiliario está cerrando en estos momentos operaciones de compra de activos con rebajas de hasta un 20 por ciento con respecto al precio de salida en viviendas valoradas en torno a 300.000 euros. Esto supone un ahorro de unos 60.000 euros.

Con estos datos, solo faltaría saber el precio que puede tener. Porque lógicamente gratuito no es. Pero a tenor por el ahorro en desplazamientos, preocupaciones e incluso en el precio final, los emolumentos parecen rentables. Cobran alrededor de 10.000 euros dependiendo un poco del tipo de operación. Ahorrar por tanto unos 50.000 euros en una vivienda de 300.000 y sin necesidad de desplazarse innecesariamente. Un cholo.

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