Llega el momento de los desinfluencers

Los «desinfluencers» son aquellos que le dicen a sus seguidores qué no comprar. Esta práctica se originó en TikTok, donde el hashtag #deinfluencing cuenta con más de 300 millones de visualizaciones. La idea es contrarrestar las recomendaciones exageradas de productos y fomentar un enfoque consciente en las compras.

Esta práctica se ha vuelto prominente en los sectores de la moda y la belleza, como respuesta a la edición de fotos excesiva y a los patrocinios agresivos, aunque se está extendiendo al ámbito tecnológico y de los videojuegos. El aumento en el contenido de influenciadores pagados significa que los consumidores son astutos respecto a las etiquetas de patrocinio en sus feeds y no siempre confían en una recomendación. Los «desinfluencers» ayudan a reconstruir la confianza con su audiencia como personas genuinas e independientes.

La tendencia puede alarmar a las empresas que invierten en el marketing de influencia, pero no es tan dramática. El «desinfluencing» no significa el fin de los influenciadores. Es más bien una rebrandización. Los «desinfluencers» también influyen en las decisiones de compra. Cuando recomiendan no comprar un producto, a menudo promocionan alternativas más efectivas o de mejor valor.

Enfoques de «desinfluencing»

  1. Comprar menos contenido busca reducir el consumo excesivo. Las marcas con un enfoque en el medio ambiente y con productos duraderos podrían beneficiarse de este formato.
  2. Comprar mejor alienta a los consumidores a tomar decisiones más sostenibles y éticas, que no suelen estar impulsadas por el precio. Fomenta la compra de marcas más pequeñas e independientes y las que tienen mayores estándares ambientales.
  3. Comprar más barato desalienta la compra de productos caros y populares, y recomienda alternativas comparables y más asequibles. Los productos que compiten con marcas importantes podrían beneficiarse de esta táctica.
  4. Debunking es contenido que desmiente un producto muy publicitado. Las empresas que son objetivo de «debunking» deberían considerar la retroalimentación, pero evitar responder públicamente a menos que haya un claro beneficio, como ofrecer una alternativa.
  5. No compres esto nombra productos que no funcionaron y por qué, a menudo una preferencia personal. Los influenciadores no suelen hablar en contra de los productos, por temor a dañar su relación con las marcas. Sin embargo, la autenticidad de este enfoque es cada vez más popular.

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