Las bebidas energéticas una bomba para la salud

La industria de bebidas energéticas ha experimentado un aumento significativo en las ventas en los últimos años, pero su uso está siendo cada vez más cuestionado

Muchas bebidas energéticas contienen taurina, ginseng y carnitina, que se supone proporcionan un alto valor añadido. Sin embargo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha señalado en varios informes oficiales que no se ha demostrado ninguna relación entre el consumo de estas «moléculas estrella» y cualquier propiedad saludable. La taurina, la L-carnitina y el ginseng no tienen ningún efecto positivo sobre la salud.

El segundo grupo de moléculas lo componen una serie de vitaminas del grupo B, que han sido evaluadas positivamente por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, al proporcionar algunas propiedades saludables. Sin embargo, los españoles ya consumen suficiente cantidad de estas vitaminas a través de los alimentos que ingieren cada día, por lo que su presencia en las bebidas energéticas resulta innecesaria.

Bebidas energéticas perjudiciales para la salud

El alto contenido de la cafeína en bebidas energéticas puede tener consecuencias para la salud

El tercer componente de las bebidas energéticas es la cafeína. La mayoría de las bebidas energéticas contienen una concentración de cafeína de 32 mg/100 mL, lo que supone una cantidad de 160 mg en una lata de 500 mL, más del doble de los 75 mg que establece la EFSA como límite mínimo para que la cafeína sea efectiva. 

El alto contenido de cafeína en las bebidas energéticas de 500 mL puede tener consecuencias graves para la salud, como la aparición de problemas cardíacos, dolores de cabeza, trastornos del sueño, aumento de la presión arterial, nerviosismo y ansiedad. Así mismo, es sólo un pequeño porcentaje de los percances a los que lleva el consumo de la bebida energética para la salud.

Aumenta el consumo de bebidas energética entre los menores

Otro problema que plantean las bebidas energéticas es su uso excesivo en niños. Según datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, el 18 % de los niños entre 3 y 10 años consumen bebidas energéticas. Este hecho es especialmente preocupante debido a que los niños son más sensibles a los efectos de la cafeína y pueden experimentar reacciones adversas a dosis más bajas. 

Además, el consumo de bebidas energéticas puede provocar un aumento en la ingesta de azúcar, lo que puede ser perjudicial para su salud a largo plazo. Así, aunque las bebidas energéticas pueden parecer una solución rápida para mantenernos alerta y mejorar nuestro rendimiento físico y mental, su consumo no está exento de riesgos para nuestra salud. 

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