La UE enfrenta un fraude masivo en la importación de miel adulterada

Los estudios detectan una posible alteración entre los ingredientes usados para la fabricación de mieles provenientes de países externos

Un estudio de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) y el Centro de Investigación Conjunta de la UE ha elevado las sospechas en este sentido, afirmando que el 46% de la miel importada no cumple la normativa comunitaria. Aún así, existen medidas que podemos tomar para protegernos de ella. 

Las importaciones de miel provenientes de China y Turquía son las más preocupantes, con una tasa de sospecha del 74% y 93%, respectivamente. En el caso de la miel importada del Reino Unido, la tasa de sospecha es del 100%, aunque es probable que se deba a la miel producida en otros países y luego mezclada en el Reino Unido antes de su reexportación a la UE.

Adulteración de miel en la UE

Adulteración con la ayuda de azúcares extraños

Más de la mitad de los operadores controlados (57%) habían exportado miel sospechosa de estar «adulterada con azúcares extraños». La Comisión Europea ha investigado hasta la fecha a 44 operadores y 7 han sido sancionados, demostrando la complicidad entre exportadores y exportadores.

Las malas prácticas se refieren al uso de jarabes de azúcar para adulterar la miel y abaratar su precio, tanto en países no pertenecientes a la UE como en el territorio de la UE. Además, se identificó el uso de aditivos y colorantes y prácticas para enmascarar el origen geográfico de la miel y su trazabilidad.

¿Cómo protegernos de la miel adulterada?

La miel es un producto natural y beneficioso para la salud, pero la adulteración con azúcares extraños y otros componentes puede disminuir su calidad y propiedades. Por lo tanto, es importante tomar medidas para protegernos de la miel adulterada. En primer lugar, es recomendable comprar miel producida localmente en la UE, ya que se somete a un mayor control y es menos probable que esté adulterada. 

Además, hay que prestar atención al etiquetado y evitar comprar miel que no indique su origen o que tenga etiquetas engañosas. Otra opción es comprar miel cruda, que no ha sido sometida a ningún proceso de calentamiento o filtrado y que conserva todas sus propiedades. La miel cruda suele ser más cara, pero es una garantía de calidad y autenticidad.

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