Grandes remedios para mejorar tu economía diaria

Teniendo las cosas claras las cuentas en casa para salir airoso en la economía doméstica es cuestión de seguir ciertas reglas de oro

La educación financiera sigue siendo una asignatura pendiente para muchos españoles. “La falta de conocimientos en materia económica nos impide tomar buenas decisiones y no nos ayuda a llegar a fin de mes o a ahorrar”, explican los expertos del comparador de productos financieros HelpMyCash.com. No obstante, tener una base suficiente para poder gestionar nuestro dinero correctamente es más sencillo de lo que parece.

Este 5 de octubre se celebra el Día de la Educación Financiera, una jornada que recuerda la importancia aprender a gestionar nuestro dinero, y para celebrarlo HelpMyCash ha elaborado una lista con 10 consejos para mejorar nuestra educación financiera.

Tus gastos tienen que estar blanco sobre negro

Una costumbre tan sencilla como abrir una aplicación en el móvil y anotar todos nuestros gastos ayudará a controlar cuánto dinero gastamos cada mes y a qué lo destinamos. Así, se podrá valorar si, por ejemplo, se paga demasiado en luz o si el ocio consume una parte demasiado elevada de los ingresos. Una vez analizados nuestros gastos, se podrá elaborar un presupuesto mensual que ayude a ahorrar.

El crédito es la última solución

Las tarjetas de crédito y los préstamos personales pueden sacar de más de un apuro, pero recurrir a ellos habitualmente puede acabar poniendo en un aprieto al bolsillo. Hay que endeudarse con precaución y recurrir al crédito de forma puntual, nunca para sufragar los gastos del día a día.

El sobreendeudamiento es un freno

La mayoría de los expertos recomiendan no destinar más del 35% o 40% de los ingresos al pago de las deudas en su conjunto, incluida la hipoteca. Lógicamente, esa barrera no es inamovible y depende del sueldo, de las cargas familiares… En cualquier caso, es un objetivo que se debe intentar conseguir para no poner en riesgo las finanzas. Si en lugar de hipoteca, se paga alquiler, el tanto por ciento debería reducirse al 15% si se tiene más de 55 años o al 20% con menos, según el Banco de España y la CNMV.

Ahorra todos los meses

Ahorrar, por poco que sea, es uno de los principios básicos para tener una economía doméstica saneada y poder sortear futuros imprevistos. Fijarse objetivos concretos de ahorro que animen a guardar parte del dinero, como comprar un coche. Algunas entidades permiten crear subespacios en sus cuentas, también llamados huchas o metas, para ahorrar para objetivos concretos.

Pero ¿cuánto se debería guardar cada mes? Según la regla 50/20/30, se debería distribuir la nómina de la siguiente manera: la mitad para los gastos imprescindibles, el 30% para los prescindibles y el 20% para ahorrar. Ese dinero se puede rentabilizar con una de las mejores cuentas de ahorro del mercado, que permitirán ganar hasta un 5% TIN.

Realiza transferencias automáticas

Hay que darle prioridad al ahorro y convertirlo en un hábito. Ahorrar a principio de mes en lugar de al final permitirá ser constantes y cumplir los objetivos. Para lograrlo, se puede programar una transferencia automática durante los primeros días de cada mes desde nuestra cuenta corriente a una cuenta de ahorro, así ni siquiera hay que preocuparse por hacerla manualmente. Además, “así se podrán separar los ahorros del dinero del día a día y evitar gastarlo”, añaden fuentes de HelpMyCash.

pon objetivos a largo plazo

Comprar un piso, un coche, ahorrar para la jubilación… Cuanto antes se comience, más fácil resultará lograr el objetivo, sobre todo si se aprovechan las ventajas del interés compuesto. “Cuanto antes se empiece a ahorrar, menos esfuerzo habrá que dedicar para conseguir el mismo saldo final, ya que gracias al interés compuesto no solo se rentabilizará el dinero, sino también los intereses que se ganen”, explican desde HelpMyCash.

Consume de forma responsable

La educación financiera no se basa únicamente en ahorrar, sino también en gestionar correctamente el presupuesto para llegar a fin de mes. Y una forma de conseguirlo es ser consumidores inteligentes, capaces de tomar las decisiones adecuadas para gestionar el dinero.

Antes de consumir, hay que comparar para encontrar el producto con la mejor relación calidad-precio. Comparar ayudará a ahorrar, por ejemplo, en la tarifa de la luz o del gas o a dejar de pagar comisiones bancarias. Tampoco hay que contratar ningún producto que no se entienda, así se evitará asumir riesgos innecesarios y aceptar cláusulas abusivas.

Estudia los conceptos que no conoces

Conceptos como TIN, TAE, comisiones o Euribor ayudarán a entender mejor el funcionamiento de los productos bancarios y, sobre todo, a comprender la letra pequeña de los servicios. Es más sencillo de lo que parece. Se puede recurrir a las múltiples fuentes que hay en internet como el Portal del Cliente Bancario del Banco de España o a comparadores como HelpMyCash.com, que dedican gran parte de su espacio a resolver las dudas que puedan tener los consumidores.

Asegúrate de saber los riesgos en los que incurres

No todos los productos esconden los mismos riesgos. Mientras que las cuentas y los depósitos son productos líquidos, salvo excepciones, y seguros, que cuentan con la protección del Fondo de Garantía de Depósitos, otros pueden registrar rentabilidades negativas y hacer que se pierda dinero. Los productos de financiación tampoco están exentos de peligro: algunos, como las tarjetas de crédito, son complejos y caros y otros pueden esconder cláusulas abusivas. Es importante entender los productos que se contratan y conocer los riesgos que entrañan.

Siempre precaución

Revisar regularmente el extracto de las cuentas y de las tarjetas no solo nos ayudará a conocer el balance, sino que también permitirá reaccionar rápidamente si se es víctima de un fraude. Si se detecta cualquier movimiento sospechoso o un cargo no reconocido, hay que notificarlo cuanto antes al banco y cancelar la tarjeta afectada.

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