El teletrabajo en España cae a niveles mínimos

Pese a que este sistema de empleo se ha convertido en una opción viable para diferentes escenarios, el país sufre con una depreciación de contratos bajo esa modalidad

Referenciar el potencial de un sistema laboral requiere de análisis consistentes basados en criterios y cifras oficiales. Con la entrada en vigencia de la pandemia, y todo lo que acarrea este siniestro social y sanitario, se creía que la implementación de este modelo iba a ser a escala el más utilizado en el país dentro de un tiempo prudente. Pero para sorpresa de la mayoría, ha resultado ser todo lo contrario, los conceptos han variado y con ellos la transformación ha tirado a otro modelo.

La implementación del teletrabajo en España se ha quedado a mitad de camino, ya que con el retorno de la normalidad, la informalidad y el marco híbrido ha sido el gran vencedor. De hecho, un análisis constata que este sistema ha perdido poder, y se queda en un pobre 3,6% por debajo de su verdadero potencial. Pero cómo se ha logrado esa cifra se preguntarán muchos, es muy simple, han tomado los registros oficiales y han detectado que tan solo el 6,2% de los asalariados han estado trabajando desde casa más de la mitad de los días. Para el 2021 esta es una cifra realmente pobre, pues si se compara a marzo de 2020 que fue cuando finalmente se estableció el confinamiento, el margen era del 15,3%.

Si bien la media del año baja esta cifra al 9,5%, se sigue estando por debajo de la media europea que es del 10,8%. De hecho, países como: Finlandia, Luxemburgo o Irlanda alcanzan más del doble en esos dígitos, lo que marca un poco la evolución del concepto laboral, y enfoca un paso más al frente de lo que realmente es su meta. Una explicación más coherente lleva a todo al paso del teletrabajo habitual al ocasional, que ha crecido del 1,7% en 2019 al 4,4% actual.

El teletrabajo sigue situándose por debajo de la media europea en el país

¿Por qué el teletrabajo no acaba de arrancar en España?

La demanda lo permite, y bien dicho sea de paso, la tecnología igual. Lo que sucede es que existe una barrera que impide hacer el tránsito de trabajos físicos a tecnológicos, y eso es parte de una cultura a la que no se le puede hacer el quiebre. La pandemia redujo la necesidad de realizar actividades físicas, pero no todas eran aplicables al teletrabajo. Eso ha llegado a un porcentaje promedio en Europa del 37%, pero en el caso de España solo llega al 34%.

Otro análisis sugiere, que si bien existen múltiples empleos que necesitan de una interacción social fuerte que se pueden realizar bajo el campo de respaldo digital, su calidad se pierde en el camino. Profesores, psicólogos o profesionales sanitarios, son campos donde por más que exista una regulación requieren del contacto y eso es inevitable. El impacto negativo de la calidad afecta, y por ello se va viendo una respuesta. Así que habrá que ver de qué manera el gobierno interviene, y si finalmente sus ideas son llevadas a cabo al pie de la letra.

Rebus Sic Stantibus