Demanda admitida contra Ticketmaster por irregularidades en la venta de entradas para conciertos

Un juez acepta la demanda de la Profeco en representación de 521 afectados por cancelaciones, devoluciones y condiciones incumplidas

Un juez ha admitido esta semana la demanda presentada por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en contra de la empresa de venta de entradas Ticketmaster y la promotora de conciertos Ocesa. La denuncia se centra en las irregularidades en la venta de entradas, según un comunicado de la Procuraduría. 

Ambas compañías controlan el 64,5% de los servicios de entretenimiento en el país y enfrentan acusaciones por la cancelación unilateral de entradas, incumplimiento de condiciones ofrecidas y la negativa a devolver íntegramente el costo de los boletos. Una acción que ha afectado a miles de personas, las cuales exigen una solución rápida.

Entradas de conciertos en Ticketmaster

Inicio de la demanda y afectados en aumento

La demanda fue presentada en diciembre del año pasado, tras el incidente en el concierto de Bad Bunny en el Estadio Azteca, donde Ticketmaster impidió la entrada de cientos de personas alegando la existencia de «entradas clonadas». Inicialmente, la denuncia representaba a 434 personas, pero en los últimos meses el número de afectados ha aumentado a 521, y sigue en aumento, según la Profeco.

Los consumidores comenzaron a presentar reclamaciones en 2021, denunciando la cancelación unilateral de boletos, el incumplimiento de condiciones ofrecidas por los proveedores y la negativa a devolver íntegramente el costo total de las entradas. Además, se incluyen los cargos del servicio y la bonificación del 20% del costo del boleto que prevé la ley. La Profeco señala que estas situaciones reflejan un incumplimiento generalizado en la prestación del servicio de entretenimiento en diversos eventos, lo que vulnera los derechos de los consumidores.

La Profeco defiende el derecho al entretenimiento y la cultura

La Procuraduría considera que la demanda es un «parteaguas» en defensa del derecho a disfrutar del entretenimiento y la cultura. La polémica surgió en diciembre, cuando cientos de personas se quedaron sin entrar al Estadio Azteca durante el concierto de Bad Bunny. En marzo, tres meses después del incidente, Ticketmaster tuvo que reembolsar 18 millones de pesos a 2.155 de los afectados. Aunque la Profeco optó por no multar a la empresa en ese momento, el descontento por las prácticas abusivas continuó entre los usuarios de este y otros conciertos.

La Profeco pide ahora que las personas afectadas en 2021 se sumen a la demanda por la cancelación de los boletos, la prohibición del acceso y por no recibir la devolución del costo de la entrada. Este caso representa un importante avance en la defensa de los derechos de los consumidores y pone en evidencia la necesidad de garantizar la transparencia y el cumplimiento en la venta de boletos para eventos.

Amancio Ortega patrimonio