EE.UU quiere un impuesto mínimo de sociedades global

La propuesta de la administración Biden ya está sobre la mesa: una imposición mínima para empresas a nivel global. La está defendiendo la nueva secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, y la apoya la Unión Europea. El objetivo pasa por activar un tipo mínimo del Impuesto de Sociedades en las grandes multinacionales para que la economía «se desarrolle» con más igualdad de oportunidades. El mensaje es claro y contrasta con el que defiende la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño, que considera que no es el momento de tocar la tributación. Unidas Podemos, por su parte, se alinea con Washington.

El debate está servido. Lo concretó el propio Joe Biden este miércoles en su primer gran discurso como jefe del Estado ante la Cámara de Representantes y el Senado. El presidente centró su intervención en la economía para defender que para hacer frente a una crisis como la actual es necesario que las empresas y las rentas más altas hagan un esfuerzo en forma de mayores impuestos. El discurso, aplaudido por el ala más progresista del Gobierno de Pedro Sánchez y, especialmente por el área morada dirigida por Yolanda Díaz, no termina de concordar con los planes actuales del Ejecutivo.

Biden presiona a España para apoyar un impuesto mínimo de sociedades global

El impuesto global para las grandes empresas que está defendiendo Yellen consistiría en igualar la tasa en todos los países. Es decir, los diferentes gobiernos podrán seguir fijando su propio tributo, pero si una firma paga un tipo más bajo en un determinado país, su gobierno podrá ‘completar’ el impuesto hasta el mínimo que fije la OCDE, eliminando también la ventaja de trasladar los beneficios a un paraíso fiscal, informa Reuters citando la propuesta de la administración estadounidense. 

Yellen mantuvo este jueves una conversación por videoconferencia con Calviño y hablaron de impuestos. Según explican desde el Ministerio de Economía, la vicepresidenta española y la secretaria estadounidense mostraron «la mutua buena disposición de ambos países para llegar a un acuerdo sobre fiscalidad en el marco de la OCDE«. La jefa económica del Gobierno también insistió a su colega norteamericana «en la importancia de una negociación de buena fe, sin acciones unilaterales en el ámbito comercial», como sucedió durante el mandato de Donald Trump.

El Ejecutivo español, sin embargo, mantiene un discurso en nuestro país que difiere de esas intenciones. Las prisas de la administración Biden contrastan con el «no es el momento» de subir impuestos. Descartada la opción, sólo un acuerdo en la OCDE o en el seno de la UE llevaría a España a adoptar una decisión así antes de lo previsto. De momento, como decimos, la hoja de ruta del área económica del Gobierno es aguantar sin reforma fiscal hasta las conclusiones que la comisión de expertos designada ad hoc para este cometido. Sus conclusiones están previstas para la vuelta del verano pero Bruselas quiere conocer los planes españoles antes.

En el acuerdo de Gobierno, que fija la hoja de ruta de la coalición se contempla reformar el Impuesto de Sociedades «garantizando una tributación mínima del 15% de las grandes corporaciones, que se ampliaría hasta el 18% para las entidades financieras y empresas de hidrocarburos«. Esta medida se encuentra en ‘stand by’, como también se encuentra parada la limitación de «las exenciones de dividendos/plusvalías de sociedades por su participación en otras sociedades» y la bajada del impuesto del 25 al 23% para las pymes.

En Unidas Podemos, por su parte, presionan a Calviño para intentar adelantar una parte de la reforma fiscal en sintonía con las propuestas económicas que ha puesto sobre la mesa Biden. El partido morado aplaude los planes de la Casa Blanca. Lo hace Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales y su responsable de economía.

A nivel diplomático, Moncloa sigue buscando un primer contacto entre Sánchez y Biden. Se verán en la Cumbre de la OTAN de junio y esta misma semana el presidente ha participado como panelista en el evento climático impulsado por EEUU. Hay contactos a todos los niveles, con Exteriores y Defensa colaborando activamente, según fuentes gubernamentales. 

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