Belice como modelo de restructuración de deuda

El país centroamericano ha llevado adelante buna estrategia bastante peculiar en la cual no solo se favorece en la parte económica sino en el cuidado del medioambiente

En la actualidad los sistemas de pagos de las deudas externas o públicas son tema de diálogos y debates constantes por la relevancia que cobra en el presupuesto nacional de un gobierno. Pero pocos modelos son tan exitosos como el que ha liderado Belice, una pequeña población con algo más de medio millón de habitantes, que destaca principalmente por su riqueza natural, y la capacidad de convertir sus privilegios en opciones turísticas.

Su deuda trascendió entrada la pandemia en una cifra bastante preocupante. Ha pasado a costarle al gobierno 533 millones de dólares que se han afectado de manera radical. Las razones, la pandemia, y es que con el fin de las visitas programadas por la alerta sanitaria el país dejó de recibir ese interesante aporte del 40% de sus ingresos en el PIB, y sobre todo, en la adquisición de divisas ya que llega al 60%. Sus arrecifes de coral, y la enorme conformación de islas adyacentes llamadas cayos, se han visto afectadas, no en su riqueza, sino en su explotación financiera.

La economía vio reducidas sus cifras en un 14,1% durante el ejercicio del 2020, y los bonos en poder de las entidades financiadoras de la deuda se han incrementado. Por lo tanto se han tenido que ver abocados a reestructurar el sistema y lo han hecho en base a una consciencia ecológica. En primer lugar recibiendo el apoyo de los tenedores de los bonos, que han decidido sumar los intereses a la deuda fija que se supone debe ser cancelada en 2034. Eso permite tener alivios inmediatos sin alterar los planes de recuperación.

Deuda externa en Belice
Deuda externa en Belice sirve de ejemplo a otras naciones para salir de la crísis

El punto clave viene en el canje, y como Belice ha sido capaz de ejemplificar la explotación de sus recursos para no perder poder económico

Una vez hecho esto, en una plenaria se esperó a la aprobación democrática de sus tenedores sobre el sistema de propuesta actual. El 75% lo aprobó resignando el 45% de la deuda a cambio del movimiento de medioambiente. Al no implicar en la emisión de nuevos bonos sobre los poseedores, lo que se ha hecho es negociar basados en un concepto: «redoblar esfuerzos duraderos de conservación marina y una actividad económica sostenible basada en el mar». Eso incluye financiar una dotación de 23 millones de dólares en planes de conservación aprovechando el fondo privado.

Es decir, toman el dinero del fondo privado para mejorar su estructura y poder pagar sistemáticamente su deuda. Y ahí no solo garantizan la conservación, sino que le dan cumplimiento a los poseedores del crédito. Además de todo, y ya ejecutado, esperan que la Corporación de Financiación del Desarrollo del gobierno de EE.UU entregue un seguro en favor del riesgo político, y aumentando la respuesta del gobierno ante los bonos. Si bien ahí los prestantes del dinero aseguraron la retoma de su capital a precios competitivos, mientras reciben en favor un programa de revitalización de los recursos naturales. Sistema que está comprobado funciona no solo en Belice sino en más países menos desarrollados.

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